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Elecciones en doce Estados el próximo 4 de julio: cambio de gobernadores, de presidentes municipales, de diputados. ¿Qué nos espera? ¿Compra de votos, presiones partidarias, ofertas incumplibles, amenazas, autoridades locales -incluyendo las electorales- al servicio del gobierno en turno, campañas insulsas, y todo aquello que ha sido lo tradicional en nuestra vida política? Las elecciones a nivel nacional, las del 2006 y las del 2009 son punto de referencia. En unas, las del 2006, se provocó una fractura nacional que no termina de repararse. En las otras, las del 2009, los partidos nos atiborraron de spots de radio y televisión con mensajes pletóricos de banalidad que fueron un insulto a la inteligencia de los votantes.
Ahora hay algo nuevo, muy nuevo: Los “enemigos políticos”, se alían y compiten juntos para intentar derrotar a aquel que dice que todo lo puede, el PRI. El agua y el aceite; los que gobiernan y los que calificaron las elecciones del 2006 como un gran fraude y al Presidente Calderón como espurio; los que están a favor de los matrimonios gays y la adopción de infantes por parte de estas parejas, y quienes lo rechazan; sí lo importante es sacar al PRI de las gubernaturas, al igual que sacar al PRI de los Pinos fue lo importante en el año 2000. Algunos justifican estas alianzas, otros las rechazan dentro y fuera de los partidos que se alían. Leyendo la biografía de Winston Churchill, ese viejo león inglés, genio de la política, me llamó la atención uno de sus pensamientos cuando se convirtió en Primer Ministro de Inglaterra y tuvo a su cargo el mando del ejército y la armada británica durante la segunda guerra mundial: “Me uní a mi peor enemigo, Rusia, para derrotar a otro aún peor que él, Hitler”. Inglaterra y sus aliados ganaron la guerra, después vino el reparto del botín, de donde surgió la Unión Soviética y la muy larga y costosa guerra fría entre el llamado mundo libre y el comunismo, cuyo final, en 1989, todos conocemos.
Los ciudadanos, como de costumbre, somos los grandes ausentes: Nos invitan al estadio cuando nos necesitan, y nos sacan al momento en que comienza el juego. Bueno fuera que la ciudadanía definiera la agenda en su Estado o su Municipio y con base en esa agenda cuestionara a los candidatos y los obligara a tomar posiciones frente a los temas verdaderamente importantes en su localidad (a veces a través de un sí o un no a la pregunta planteada); que provocara debates entre los candidatos y les exigiera precisar sus compromisos para posteriormente vigilar su cumplimiento; que exigiera la presentación pública de su declaración de bienes; que por exigencia de la sociedad, tuviesen la obligación de presentar su Curriculum vitae en donde describan sus actividades previas y los logros resultantes de las mismas; que se sometieran a un examen psicométrico, hecho por expertos propuestos por la sociedad, para demostrar su capacidad para el puesto; que enmarcaran la ética dentro de la política ¿Por qué no?
Cómo me gustaría ver a una sociedad en movimiento que hiciera suya la disposición del artículo 39 constitucional: La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno; pues lo cierto es que la democracia mexicana no sólo no se ha fortalecido, sino que se ha debilitado en los últimos años.
Tenemos la esperanza en que en algunas localidades se prenda la mecha y la sociedad actúe, en cuyo caso será interesante observar la actitud de los gobernantes de la localidad ¿Aceptarán que se revelen sus gobernados? ¿Aceptarán que la sociedad los cuestione en vez de que ellos transmitan sin reclamo alguno su verdad y sus promesas de campaña? La respuesta está en el aire, pero hacemos votos porque haya ciudadanos valientes que se animen a llevar un programa de éstos y se la jueguen. No sólo beneficiarían a su comunidad, sino que establecerían un precedente para que muchos intentásemos lo mismo para el 2012 en la campaña por la Presidencia de la República ¿Por qué no preparar este programa desde ahora a la luz de los resultados de esta próxima elección de gobernadores?
Aquellos que queremos fortalecer la democracia tenemos que prepararnos, hacer nuestras las disposiciones constitucionales que nos amparan y actuar en consecuencia. Los poderes virreinales que ahora tienen los gobernadores de todos los partidos, deben cederlos a la sociedad para que ésta designe libremente, sin presión alguna y con un voto razonado, a sus representantes. Extender la mano para recibir los favores de los poderosos nos denigra; pero eso es lo común en muchos de los estados de la República Mexicana. Estemos alertas en las próximas elecciones y a nivel nacional hagamos público los abusos de los caciques.
*Presidente de Sociedad en Movimiento
ton_nunez@hotmail.com
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