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Algunos dicen, los más, que sólo cuatro de cada cien delitos llegan a sus últimas consecuencias. Otros dicen que son diez. Cualquiera de estas dos cifras es espeluznante. En México ser criminal es un buen negocio porque la relación entre riesgo y beneficio está a su favor ¡Maldita impunidad!
¿Saben ustedes mis queridos lectores el lugar que ocupa México en el índice de competitividad del World Economic Forum 2009-2010 entre 133 país? El lugar sesenta, lo que representa una mediocridad inaceptable ¿Y el lugar que ocupa dentro de ese mismo estudio en lo que hace a crimen organizado? El lugar ciento veintinueve ¿Y en lo que toca a confianza en los servicios policiacos? El ciento veinticuatro ¿Y en el costo que asumen los negocios por el crimen y la violencia? El mismo que el anterior. Sí, estamos en estos tres entre los últimos lugares en el concierto de las naciones.
Es justo, entonces, que la mayor parte de la población no crea en la versión oficial de la causa de la muerte de la pequeña Paulette. Que no sea lógica la aparición sorpresiva del cuerpecito, aún cuando las nanas ya habían tendido la cama y recogido la habitación en donde aquél estaba oculto; que no lo hubiesen visto sus parientes que durmieron en el mismo departamento, ni los peritos del Estado de México que revisaron meticulosamente la habitación, ni los perros destinados a olfatear el cuarto para encontrar evidencias. Y también resulta sospechoso que no se haya percibido olor alguno de descomposición después de tantos días. Nos deben una explicación que tenga sentido. No basta la renuncia del Sr. Bazbaz.
¿Y qué les parece el caso del ahora excandidato a gobernador del Estado de Quintana Roo, el popular Gregorio Greg Sánchez? Un juez federal de Nayarit lo ha declarado formalmente preso al considerar que hay pruebas suficientes sobre su presunta responsabilidad en los delitos de lavado de dinero, delincuencia organizada y narcotráfico. Según la acusación, Greg recibía dinero de los Beltrán Leyva y los Zetas por la protección que les brindaba para realizar actividades ilícitas y por el tráfico de indocumentados. Suponiendo que el juez tiene razón, como tenemos derecho a suponerlo, los ciudadanos de a pie quisiéramos hacer algunas preguntas ¿Por qué el PRD, Convergencia y el PT postularon a un candidato con estos antecedentes? Según la información disponible, la PGR avisó de esto oportunamente al PRD ¿No son ellos, los partidos, los primeros obligados a revisar los antecedentes de aquellos a quienes postulan? ¿Qué clase de dirigentes nos pretendían ensartar? ¿No creen que esto enloda no solo a los partidos sino a la izquierda mexicana? Respuestas claras a preguntas claras es lo que solicitamos ¿O exigimos? Pero por el contrario, si Greg resulta inocente de los cargos que le atribuyen, bonito lío político enfrentarán tanto la PGR como el propio Presidente Calderón.
Mención aparte merece el caso del Jefe Diego. Caso grave, muy grave. Un líder político poderoso, secuestrado por profesionales ¿Razones meramente económicas? Es de dudarse. ¿Acción de un grupo guerrillero? Parece, ahora, lo más probable ¿Secuestro en donde el crimen organizado está involucrado? No puede descartarse esta hipótesis. El aviso al Presidente Calderón y a dos de sus más cercanos colaboradores -el Procurador de Justicia y el Secretario de Gobernación- con estrechas relaciones con Diego Fernández de Ceballos, sería algo obvio y delicado. La violencia tomaría con esto otra dimensión, una muy preocupante dimensión. Al Presidente Calderón sólo le queda rescatar con vida al Jefe Diego, lo que todos deseamos, y atrapar a los delincuentes, pues en caso contrario se reafirmaría la “colombianización de México” con el peligro que este término peyorativo implica. Tenemos mucho trabajo que hacer, y ¡pronto!
El delito de secuestro es uno de los crímenes más graves que vive la humanidad. Una persona con toda su dignidad, sea rico, pobre, poderoso o humilde, que es secuestrada, queda dañada, en ocasiones de manera irreparable, por el maltrato físico y emocional que sufre por parte de gente sin escrúpulos. El secuestro es un delito cometido por personas inhumanas que no tiene nombre. Ninguna bestia llega a la crueldad a la que llegan algunos seres humanos. ¡Dios mío! ¿Por qué los has dejado nacer?
No nos queda alternativa sino reclamar al Estado que cumpla su función principal, que es la de proteger la vida y los bienes de los ciudadanos, ejerciendo el monopolio de la violencia para evitar que ésta exista en nuestro territorio. Nos han fallado. Existen lugares, como Ciudad Juárez, que son territorios fallidos y el problema continúa en plena expansión. Los mexicanos hemos perdido nuestra tranquilidad y tenemos derecho a reclamar. Reclamemos que no se ataque frontalmente la impunidad y exijamos que ésta se reduzca de manera significativa, pues mientras exista, difícilmente se abatirá drásticamente la delincuencia. Nosotros, los ciudadanos, debemos estar dispuestos a hacer nuestra parte.
Por lo pronto, nos solidarizamos con el Jefe Diego y le deseamos, de todo corazón, que pronto recupere su libertad. Lo primero es lo primero.
*Presidente de Sociedad en Movimiento
ton_nunez@hotmail.com
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