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Necesitamos crear en México muchos y buenos empleos, empleos bien remunerados ocupados por personas capacitadas y entrenadas para desempeñarlos de manera óptima y productiva. Este es nuestro gran reto, uno de nuestros grandes retos, porque es la fórmula más efectiva para aliviar la inmensa e ingrata deuda social con la que cargamos todos los mexicanos: la pobreza, que aqueja a más de la mitad de la población, junto con una desigualdad insultante. Enseñemos a pescar en un lago lleno de peces, financiando el costo de la caña para atraparlos, en vez de dar el pescado en la boca, que es el populismo al que tan afectos son algunos de nuestros políticos.
Con el fin de lograr nuestro propósito se necesitan pocas cosas: Alcanzar un crecimiento anual sostenido de nuestra economía del 7% o más; e impulsar una reforma laboral que actualice el obsoleto marco legal que opera actualmente y que viene de la época del Presidente Díaz Ordaz. Se dice fácil ¿verdad?
En los últimos veinticinco años el crecimiento económico ha sido totalmente insuficiente; la raíz es la falta de competitividad de nuestra economía ¿Consecuencia? Generación de alrededor de 300,000 empleos formales en lugar del millón que necesitamos ¿Consecuencia? Crecimiento desmedido de la economía informal e ilegal, con todos los problemas que esto trae aparejado ¿Por qué no ha explotado el país? Porque la falta de oportunidades ha obligado a cientos de miles de mexicanos a buscarlas en el exterior, una vergonzosa válvula de escape. Hoy la política migratoria de los Estados Unidos, país donde se refugia la inmensa mayoría de nuestros emigrados, se ha convertido en una barrera muy estricta de sortear y cada vez será más difícil para nuestros compatriotas conseguir trabajo en el vecino país del norte ¡Cuidado!
¿Qué tenemos que hacer? Pues hacer todo lo necesario para aprovechar los enormes recursos geoeconómicos, naturales y humanos con los que contamos, pero hacerlo bien y no en la forma en que lo hemos hecho desde tiempo inmemorial. Esto nos permitirá atraer y retener inversiones generadoras de empleos y oportunidades a través de un inteligente desarrollo regional ¿Se dice fácil, verdad? No lo es, pero tenemos que lograrlo y para ello se requiere la voluntad de los sectores público y privado y la exigencia de la sociedad civil.
Por otra parte, urge la tan esperada Reforma Laboral que. actualice la relación entre los factores de la producción (se cuentan 332 iniciativas en el Congreso, la última la presentada hace unos cuantos meses por el PAN y que, por lo visto, corre el riesgo de transformarse en la 333)
¿Qué podemos pedir de la Reforma Laboral? Que luche por alcanzar lo que internacionalmente se conoce como “empleo decente” (aunque muchos pugnamos por llamarle empleo digno), esto es, en los términos de la Organización Internacional del Trabajo.
“…aquél en el que se respeta plenamente la dignidad humana del trabajador; no existe discriminación por razón de género, preferencia sexual, discapacidad, raza o religión; se tiene acceso a la seguridad social y se percibe un salario remunerador; se recibe capacitación continua para el incremento de la productividad y del bienestar del trabajador, y se cuenta con condiciones óptimas de seguridad e higiene para prevenir riesgos de trabajo. El trabajo decente también incluye el respeto irrestricto a los derechos colectivos de los trabajadores, tales como la libertad de asociación; autonomía y democracia sindical; el derecho de huelga y de contratación colectiva.”
¿Es mucho pedir que nuestros señores legisladores promuevan una nueva Ley Federal del Trabajo que responda a las necesidades actuales de nuestro país? Los trabajadores serán los más beneficiados, pero sus líderes intentarán proteger sus propios intereses bajo el falaz argumento de que luchan por los intereses de los trabajadores. La sociedad tiene derecho a exigir a nuestros representantes, los señores congresistas, que hagan lo que favorece al bien común en vez de dejarse presionar por los poderes fácticos que se han apoderado del país. Los ciudadanos y sus legítimos intereses, al centro de las decisiones económicas, políticas y sociales, en este caso, el impulso decidido a la generación de empleos, de muchos y buenos empleos. Todos podemos ser ganadores.
*Presidente de Sociedad en Movimiento
ton_nunez@hotmail.com
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