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¡Cumplí con mi deber ciudadano! Y fiel a la costumbre, lo hice con alegría y responsabilidad cívica. Efectivamente, en las pasadas elecciones no sólo acudí a sufragar en un número superior al esperado, sino que miles de nosotros, los ciudadanos, participamos en el proceso electoral: vigilamos su transparencia, contamos los votos y llenamos las actas, y actuamos en un ambiente de civilidad y respeto entre nosotros, independientemente de nuestra preferencia partidista.
Los ciudadanos de México, a través de nuestro voto, sacudimos las estructuras políticas en distintas entidades de la república, y nos quitamos de encima a los gobiernos corruptos en Oaxaca y en Puebla, cuyos gobernadores se convirtieron en caciques, cuyos actos cometidos fuera de la ley durante sus mandatos debieron haberlos conducido ante la justicia. Los arreglos políticos por encima del siempre violentado Estado de derecho.
Yo ciudadano vi con tristeza el comportamiento de mis mandatarios y los líderes políticos durante el proceso electoral. Fue un cochinero, como se dice ahora, y hay razón para calificarlos así. La lucha por el poder entre la partidocracia, lucha en la que el fin justifica los medios. Políticos del más alto nivel, incluyendo a gobernadores, actuando como señores feudales, que hacen lo que les place para imponer a sus candidatos y llevarlos a la victoria: asignación de recursos públicos a las campañas, compra de votos, presión a los comités electorales locales, grabación ilícita de conversaciones cuyo contenido revela la falta de ética del funcionario involucrado, mensajes enviados desde los más elevados niveles del Ejecutivo con claro oportunismo electoral, mensajes oprobiosos a través de los medios en perjuicio de los contendientes de partidos de oposición, candidatos acusados de relaciones con el narcotráfico…; la lista es larga y, para colmo de nuestros males, ahora intervino el crimen organizado, tras el asesinato de un candidato a gobernador y de otros candidatos a puestos políticos, con un mensaje que pareciera interpretarse como “plata o plomo, nada podrá detenerme”.
Alianzas entre rivales acérrimos que se confrontaron en las pasadas elecciones presidenciales, con visiones muy diferentes en temas de vital importancia para el país. Lo importante, lo único importante para ellos: derrotar a su acérrimo enemigo, el PRI. El programa de gobierno es… ¿cuál es el programa de gobierno? Al buen entendedor, pocas palabras. Al parecer, eso no tiene importancia, y lo fundamental, lo único, es la conquista del poder; después, ya veremos. El candidato que ayer fue priista hoy es panista o perredista, según convenga a sus intereses personales y partidistas. ¿Y los principios? No son importantes.
Yo ciudadano veo cómo golpean y debilitan a la democracia aquellos que debieran ser sus impulsores y constato cómo debilitan a las instituciones aquellos que las encabezan y que debieran ser su preceptores. Yo ciudadano veo cómo me utiliza o pretende utilizarme la partidocracia y cómo me desprecia en la realidad; y yo a su vez desprecio a los políticos carentes de ética. Yo ciudadano quisiera y debiera estar en el centro de las decisiones políticas, económicas y sociales, pues lo que es bueno para un buen ciudadano es bueno para el país, pero eso no les importa a ellos los políticos. Yo ciudadano…
Me preocupan las actos vandálicos en contra de nuestra incipiente democracia, me preocupa que siga la lucha por el poder y la falta de visión de país, y que se traduzca en la carencia de acuerdos para alcanzar la tan ansiada gobernabilidad, para que arribemos civilizadamente al 2012.
Yo ciudadano debo ir mucho más allá de los procesos electorales, unirme en lo esencial con toda la ciudadanía, exigirle a nuestros representantes y mandatarios el cumplimiento de su deber, y que impulsen las reformas estructurales tan necesarias en nuestro país. En su momento, pronto, diré a la clase política cuál es mi visión de México en el largo plazo para que se actúe en consecuencia, porque pienso en las próximas generaciones, en mis hijos, en mis nietos y no sólo en las próximas elecciones. Con mi voto castigaré al partido que no cumpla y favoreceré a aquel partido que responda con sus actos a las exigencias de la ciudadanía, porque el 2012 está cerca. Yo ciudadano quiero a todos contribuyendo a mejorar las condiciones de vida de los mexicanos y encontrando el mejor destino para nuestro país. Si nos unimos todos en lo esencial podemos salir de la frustración actual y generar esperanza, creer de nuevo en México y su futuro.
¿Qué necesitamos? Un proyecto claro al cual adherirnos y que hagamos cada quien la parte que nos corresponda. Pasar de la crítica destructiva a la acción constructiva. Situarnos por arriba de partidos políticos, o creencias religiosas, o ideologías políticas. Convencernos de que la evolución de México, de nuestro estado, o de nuestro municipio, depende de la evolución de nuestra actitud como mexicanos que somos. Primero tenemos que cambiar nosotros si pretendemos cambiar a los demás. ¿Será posible? No hay nada imposible, y el tiempo apremia. Pronto habrá una convocatoria en esta materia, convocatoria a la que debemos estar muy atentos. En paz, concordia y unidad todo es posible. Y el momento lo exige: o nos unimos o nos hundimos ¡Llegó el momento de actuar
*Presidente de Sociedad en Movimiento
ton_nunez@hotmail.com
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