Hay enfermedades del alma
más perniciosas que las del cuerpo
Marco Tulio Cicerón
-Doctor, me aqueja un terrible dolor de cabeza, mi temperatura está cercana a los 40 grados, tengo el cuerpo cortado y un malestar generalizado que no soporto más. Día con día voy empeorando, ya ni siquiera puedo levantarme de la cama, mi vista está nublada y siento que mis días están contados.
–Mi querido amigo, el cuadro sintomático es grave. Ha descuidado su salud desde hace largo tiempo y el diagnóstico es grave. Tenemos que atacar las causas y no los síntomas. Atacar los síntomas le haría sentirse bien a corto plazo, pero finalmente regresaría el malestar con mayor fuerza. Requiere someterse a estos análisis de laboratorio inmediatamente, para saber con exactitud de qué estamos hablando.
Debe estar consciente de que su enfermedad muy posiblemente requiera de una delicada intervención quirúrgica y un tratamiento largo y doloroso, pero se recuperará, siempre y cuando siga las instrucciones paso por paso. En estos casos la disciplina es fundamental. ¿Está dispuesto?
El doctor y el paciente continúan el diálogo, conscientes de que la plena recuperación necesita de una clara identificación de los síntomas que permitan conocer con claridad las causas del problema, un efectivo diagnóstico del estado de salud del paciente y su condición, porque lo que es bueno para un enfermo puede resultar fatal para otro y viceversa. Una intervención quirúrgica planeada y ejecutada con el mejor equipo de cirujanos y la tecnología más avanzada, el tratamiento con la medicina adecuada para curar la enfermedad y la disciplina del paciente para acatar las instrucciones de los médicos.
¿Será lo mismo cuando los pacientes son los países? ¿Cuando el paciente es Inglaterra, o Francia, o la India, o México?
–Doctor, mi nombre es México y me siento desfallecer. Mi cuerpo está enfermo y me siento pésimo. Dígame, ¿qué debo hacer?
–¿De qué se siente mal? ¿Cuáles son sus síntomas, querido amigo?
–Doctor, he perdido cientos de miles de empleos en lo que va del año en vez de generar el millón de plazas de trabajo que se requieren, la educación de los niños es de pésima calidad, estamos soportando una violencia inaudita provocada por el crimen organizado, impera en nuestro medio una corrupción rampante que lesiona todo nuestro cuerpo social, no solamente no crece nuestra riqueza, sino que este año se reducirá en cerca del diez por ciento; la pobreza abarca a la mitad de la población y sigue creciendo, la desigualdad es una de las más grandes del mundo, los Estados Unidos han cerrado el paso a los migrantes e impiden que cerca de medio millón de mexicanos se refugien en ese país, como cada año lo hacen en busca de trabajo; las divisas que recibimos de nuestros compatriotas en el extranjero bajan inexorablemente. Usted sabe, doctor, que la crisis económica no es sólo nuestra, sino que se ha propagado por todo el mundo, pero nuestra dependencia hacia los Estados Unidos es muy alta y estamos pagando las consecuencias. Para colmo de males, nos atacó la influenza A/H1N1 en la primera mitad del año, causando estragos en nuestra población y economía; por si esto no fuera suficiente, las lluvias han sido casi nulas en todo el país provocando una sequía cuyo daño todavía no alcanzamos a dimensionar. ¿Cómo quiere que no me sienta mal?
–Sus síntomas indican que su problema es muy serio, mi querido amigo. Habrá que revisar los resultados de los análisis, pero de no atenderse con celeridad y a fondo esto le puede provocar una grave conmoción social. Tenga usted mucho cuidado, porque el año próximo, el 2010, es un año paradigmático en el que muchos revoltosos querrán llevar agua para su molino sin importar el daño que puedan causarle a su país. Cuídese usted de los demagogos y de los populistas, porque sus recetas pudieran aliviar los síntomas, pero no las causas y sí profundizar más la enfermedad. ¿Está usted consciente de ello? ¿Qué están haciendo sus representantes políticos para corregir esta problemática?
–Pelear entre ellos e inclusive dentro de sus propios partidos. Pareciera que el país no les interesa. La conquista del poder es su motivación principal. No han sido capaces de promover las reformas estructurales que requerimos para avanzar al ritmo y en el orden en que debemos desarrollarnos. El desprestigio de los congresistas y de los partidos políticos es muy alto.
–Y la sociedad, ¿qué papel está representando?
–Nuestra sociedad es muy apática, poco participativa, peticionaria, y cuando se decide a luchar lo hace, generalmente, por intereses muy particulares, pero con falta de visión y acción en lo que hace al bien de la nación.
–Ahí tiene usted dos de las causas principales de su problemática actual. Una clase política que no ha estado a la altura de las circunstancias y una sociedad, de la que surgen los políticos, que requiere modificar de inmediato su actitud para que las personas dejen de ser sólo habitantes y se transformen en ciudadanos de alta intensidad, exigentes de sus derechos y cumplidores de sus obligaciones. Si esto no se logra, difícilmente se corregirá lo demás. Le voy a recomendar algo que le llamará la atención: pídales a los ciudadanos que rompan su apatía y propongan soluciones a los ingentes problemas por los que atraviesa el país. Involúcrelos en las soluciones y escúchelos con atención. No sólo a los intelectuales, también a los jóvenes, a las amas de casa, a los maestros, a los indígenas, a los empresarios, a los obreros, en otras palabras, a los integrantes de la sociedad que sufren día con día los problemas del país y que nunca han tenido la oportunidad de expresarse. Encontrará usted que el sentido común es un buen consejero. Busque lo que une a todos los mexicanos y construya sobre ello y no le preocupen las diferencias, ya que son naturales en una democracia, pero encuentre la forma de procesarlas. De estas recomendaciones deben derivarse las reformas estructurales y las acciones que deben emprenderse con premura. Utilice el internet, abra una página, México a Debate, y encuentre la ruta perdida. ¡Ahora o nunca!
–Gracias, doctor, seguiré sus instrucciones y vendré a consultarlo nuevamente una vez concluido el ejercicio recomendado. Las elecciones para presidente de la república serán en el 2012 y tenemos que estar en paz, concordia y unidad para esa fecha, pues de lo contrario pagaremos un precio muy alto, pero antes tenemos que actuar, sí, actuar con sentido de urgencia.
*Presidente de Sociedad en Movimiento ton_@prodigy.net.mx |